La historia se repite

Entonces te haces mayor. Todo lo que veías lejos es ahora tu presente. Tienes hijos. Y entiendes todo. Te ves repitiendo las frases de tus padres que dijiste que no repetirías. Esos: «Cuento hasta 3. Empiezo! 1, 2…..»

Si antes te esforzabas en ser mejor para ti, ahora el esfuerzo es para ellos. Estar siempre arriba. Darles el mejor ejemplo, tu mejor versión. Hoy más que nunca cobran sentido valores como el esfuerzo, la dedicación, el cariño. La familia.

Te ves recordando esas tardes de columpios y piscina. Merienda en casa de los abuelos. Ellos nos recuerdan lo importante. Nos ponen en nuestro sitio. Dan el valor real a las cosas importantes.

Benditos niños.

Gracias, niños.

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